sábado, 8 de noviembre de 2014

Concepto, función económica y naturaleza de la tarjeta de crédito



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La tarjeta de crédito es un documento, de tamaño reducido y de fácil manejo, que actúa como título de legitimación, permitiendo a su titular obtener bienes o servicios sin necesidad de realizar su pago inmediato en dinero, limitándose este en el momento de la adquisición a la firma de una factura o nota de cargo, que será presentada por el establecimiento suministrador al emisor de la tarjeta, que abonará su importe y lo cargará posteriormente en la cuenta que mantiene como titular. Con esto se crea el denominado "dinero de plástico".

Tarjeta de credito y Derecho mercantil

- Naturaleza jurídica de la tarjeta de crédito


La tarjeta de crédito es un documento mercantil de carácter privado. Su naturaleza jurídica es semejante a los títulos-valores, pues en ella concurre la nota de la incorporación del derecho a un título, pero ni la literalidad es absoluta, ni el principio de autonomía e independencia entre el título y el negocio subyacente resplandece con toda nitidez. La tarjeta de crédito dentro de la especie de los títulos de crédito impropios o títulos de legitimación.

La tarjeta de crédito es un título directo que reconoce el derecho en él incorporado a una persona determinada; nominativo, que designa directa y expresamente a la persona del titular y de su uso exclusivo por el mismo, cuya firma en la factura que le presenta el establecimiento suministrador ha de coincidir con la estampa en la propia tarjeta; intransferible, en cuanto que es un título nacido para no circular, no pudiendo cederse, transferirse, ni endosarse; y de eficacia temporal, constando en la propia tarjeta su fecha de caducidad.

- Función económica de la tarjeta de crédito


La tarjeta de crédito funciona como un instrumento jurídico que permite a su titular realizar determinadas operaciones con el propio emisor o con terceras personas, sin necesidad de utilizar dinero en efectivo, cheques u otros documentos mercantiles, como medio para la facilitación de los pagos.

La tarjeta de crédito actúa como instrumento de facilitación del pago sustitutivo del dinero en efectivo en a adquisición de bienes o servicios. La tarjeta de crédito cumple la misma función económica que el cheque, no produciendo efectos liberatorios asta su realización por el emisor.

Efectuada la adquisición, el titular se limita a exhibir la tarjeta de crédito, procediendo a su identificación y a la firma de la factura correspondiente, cuyo importe ser abonado directamente por el emisor al establecimiento vendedor. De esta forma, el empleo de la tarjeta de crédito garantiza el pago de la factura por el emisor, por lo que representa una garantía para el establecimiento vendedor.

El titular sólo responderá del gasto realizado en un momento posterior, debiendo reintegrar al emisor las cantidades que éste hubiese abonado en concepto de utilización de la tarjeta de crédito por él emitida, en los períodos concertados, y en uno o en varios plazos, según hayan convenido. Existe una verdadera concesión de crédito a favor del titular por parte del emisor.

+ Las tarjetas de pago diferido


La existencia de crédito se observa especialmente en las tarjetas de pago diferido, en las que el emisor concede al titular la posibilidad de pagar el importe de la factura en varios plazos (mensualidades), abonando un cantidad fija o un tanto por ciento sobre la cantidad pendiente de pago hasta su amortización.

+ El sistema de crédito rotativo


Una modalidad especial es el sistema de crédito rotativo, que consiste en que el emisor concede al titular un crédito del que éste puede ir disponiendo. Mensualmente el titular podrá elegir entre satisfacer la cantidad dispuesta íntegramente, o hacerlo a plazos.

+ Triple función económica de la tarjeta de crédito


La tarjeta de crédito cumple una triple función económica, como instrumento de pago, instrumento de garantía e instrumento de crédito. Además cubre en casos especiales una función económica adicional, como instrumento que permite a su titular obtener dinero por mecanismos electrónicos, como sucede con las tarjetas de cajeros automáticos.